Fechas claves en el Duelo

EN LAS FECHAS CLAVES

En nuestra elaboración del duelo existen días muy particulares que agregan por sí mismos una cuota de angustia a nuestro sufrimiento.

Los días del aniversario de su fallecimiento, y cumpleaños son considerados como inmensos escollos que superar en nuestro camino del duelo. Los días del niño, de la madre, y del padre agregan cierta melancolía, ya que en ellos se acentúa la sensación de ausencia del ser querido. Las fiestasnavideñas y de fin de año, por su carácter religioso y de encuentro familiar, también agregan un dejo de nostalgia al mezclarse a la vez un ambiente festivo y triste. Estas características particulares se acentúan aún más cuando estas fechas se aproximan por primera vez, debido a la novedad del hecho y a la incertidumbre que ello adiciona.

Nosotros, que en este año hemos pasado por todas ellas, hemos salido fortalecidos, nos han enseñado que es conveniente no imaginarse cómo serán esos días porque se tiende a magnificar los hechos. Luego resulta que acontece mejor de lo que planificamos.

Cuando a nuestra pequeña Lucía le dijimos : – Hoy se cumple un año de la muerte de Flor. Ella respondió: – ¿Y ayer cuánto hizo?

Conviene no angustiarse anticipadamente.

Es saludable evitar estar solos y poder elegir a las personas con las que se prefiere compartir esos días. La paz y la serenidad, preferibles al bullicio y a los grandes festejos, nos ayudarán a vivirlos con mayor intensidad y verdadero sentido.

Celebrar la Misa en su nombre, una oración personalizada, una visita al cementerio, un pensamiento íntimo… ayudan a tener un momento de recogimiento que permite rendir un sentido homenaje al ser querido fallecido y a expresar nuestros sentimientos contenidos.

No somos víctimas de nadie más que de nosotros mismos. No dejemos motivos para que se nos tenga lástima. Por el contrario, si nuestra elaboración del duelo ha sido positiva, será ésta la oportunidad de propiciar el diálogo con aquellos que no se atrevan a hablar, o no lo hacían para protegernos delsufrimiento.

Si llegado el día nada ocurre como lo programamos, no debemos sentirnos culpables ni exigirnos más de lo que podemos dar. Si un día lo pasamos peor que el anterior no significa que retrocedemos en el camino del duelo. La persistencia en el decaimiento es lo que realmente nos hace retroceder.

Las fechas claves, al igual que cada una de las fases del duelo, no serán superadas evitándolas o aturdiéndonos con los problemas diarios. Sólo confrontándonos con ellas nos permitirá crecer. De nada sirve saltearlas el primer año, ya que siempre habrá una primera vez hasta que logremossuperarlas. Si a pesar de todo seguimos abatidos, y nos sentimos sin fuerzas para seguir, dejémonos ayudar, siempre habrá alguien muy cerca de nosotros. Una simple oración de pedido de ayuda será suficiente para que Cristo nos socorra.

Y conviene superar un prejuicio propio y ajeno: no se lo ama más porque gocemos menos.