21- Un proyecto significativo de vida.

Es frecuente detectar en la convivencia con personas en duelo que casi siempre hablan con énfasis del pasado vivido con su ser querido muerto pero reflejando una vivencia anodina del presente, cargada el alma de melancolía. El futuro prácticamente no existe; sobreviviendo más que viviendo. Es una seria amputación de un futuro feliz.

Nadie sale del pozo del sufrimiento simplemente porque quiera dejar de sufrir o únicamente por desahogarse, sino por emprender opciones y acciones nuevas que actúen positivamente ganando el futuro.

El transcurso del tiempo, por sí mismo, no sana el sufrimiento; más bien hipoteca el duelo y colapsa el futuro.

Hay que recrear el porvenir con un proyecto concreto, significativo y positivo de vida que potencie la autoestima y lleve a la felicidad.

No caer en la tentación de incrustarse en el sufrimiento como un estilo de vida, peligro más existente en personas mayores de edad.

Hay que vivir la vida en el duelo, no que la vida del duelo nos viva.

Hay que obligarse a ser feliz “hasta que duela” (Madre Teresa).

“Grabaos la imagen que corresponde a vuestro futuro. Erigid en derredor vuestro el recinto de una grande y vasta experiencia” (Nietzsche).

Y los proyectos de vida tienen nombre, opciones y acciones concretas.