2- Aceptar las fases del sufrimiento y sus reacciones

Según el tipo de personalidad, experiencia del sufrimiento y de otros duelos, los recursos propios y las relaciones interpersonales habidas, así será el paso por las fases y las reacciones ante la muerte de seres queridos (1).

Una imagen plástica puede representar lo que acaece en el interior de una persona en duelo: es como un vaso arrojado al suelo y hecho mil añicos. ¿Se va a recomponer? ¿Cómo? ¿Quedará como antes? ¿Volverá a ser útil para todo y todos o, por el contrario, se hará más añicos?

Un mundo extraño de reacciones físicas (corporales) se va a mezclar con las psicológicas, sociales, mentales y espirituales.

La tristeza con llanto, las mil preguntas con silencio, la esperanza con desconcierto, la búsqueda de paz con bronca, el temor y la angustia con deseo de superación, todo ello pasa por la mente y el corazón de una persona en duelo.

Algunas personas se horrorizan porque creen que ya son insensibles e indiferentes ante cualquier sufrimiento, como que el sufrimiento ajeno no les afecta como antes.

La desmotivación es más que evidente. La persona dolorida se desgarra, pierde autoestima, deja de creer en sí, no encuentra razones vitales de futuro…